Presentación



Mucho se puede escribir sobre esta magnífica serie (la mejor quizá de la historia de la tv argentina), podríamos hablar de su temática, de sus impecables guiones, lo lo genialmente construido de cada uno de los personajes (con muchísima psicología como base)... Pero no, en este blog vamos a hacer hincapié en algo no menor de la serie: su humor.

Es que, para mí, es uno de los elementos que la hacen grande (más allá de todo lo anterior mencionado), porque Szifron se podría haber quedado en la pompa de lo intelectual (en lo que es muy fuerte la serie), pero fue más allá, y le añadió ese toque único que la hace más especial; un desinhibido y desprejuiciado sentido del humor, que, para algunas mentes "pacatas", podría haber pecado por momentos de "insolente" y hasta de "mal gusto".

Pero, como leí por ahí, el sentido del humor es una de las expresiones más elevadas de la inteligencia, y sin dudas Los Simuladores hacen gala de ella todo el tiempo con gags y chistes que van desde lo sutil y elevado (como una mirada oportuna de Ravenna a Lamponne), a lo aparentemente básico y burdo (-así que sos el gran hermano? -agarrámela con la mano!), siendo el resultado siempre el mismo: hilarante!

Aclaración importante: pido disculpas al ocasional lector si mi entusiasmo es a veces "desmedido" hacia la performance -particularmente- de uno de los personajes... Es que, si bien considero a los cuatro EXCELENTES e inigualables cada uno en su papel (las versiones en otros países lo demuestran), quisiera postular en este blog a Diego Peretti (Ravenna, alias Cozetti) como el mejor actor del mundo mundial, el Universo y sus alrededores.

Ahora sí, empecemos con la revisión del humor de Los Simuladores.

(En los dos primeros episodios hay pocos -sino nulos- chistes, es recién en el tercer episodio donde comienza el despliegue de humor, así que comenzaremos desde ese punto)

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